Todo el cumplimiento. Explicado, citado, resuelto.
Te decimos qué te obliga la ley y qué no, con el artículo de cada cosa. Y te generamos los documentos con tus datos, listos para firmar. Sin asesor, sin plantillas genéricas y sin inventarse nada: cada respuesta se comprueba contra el texto legal.
Sin registro · sin tarjeta · el resultado, con el porqué de cada obligación
*Memoria anual AEPD 2024. La pregunta no es si te toca cumplir: es si sabes qué te toca.
80 marcos del derecho español y europeo · el catálogo crece solo
El mismo motor. Tu manera de usarlo.
Hazlo tú, con red
Sabrás qué te aplica y por qué, generarás tus documentos citados a la norma y verás los plazos antes de que venzan. Sin jerga y con Atlas para cada duda.
Gratis para empezar · desde 9,99 €/mes pagando al año
Para tu empresa →Ofrécelo, sin especializarte
El sistema detecta qué necesita cada cliente de tu cartera y por qué; tú revisas, apruebas y facturas. Una línea de ingresos nueva, con tu marca, sin contratar.
5 clientes gratis · después 3 €/cliente/mes
Para asesorías y gestorías →Opera a escala, bajo tu marca
Cartera con semáforo, carpetas de inspección, portal del cliente, sello público y auditor externo. Marca blanca real y un agente que razona delante de tu equipo.
Marca blanca · 149 €/mes
Para despachos de compliance →Una empresa no solo tiene protección de datos.
Tiene jornada que registrar, planes de igualdad, riesgos laborales, facturación que se vuelve electrónica, un canal de denuncias obligatorio. Cada una es una obligación con plazo — y, según quién seas, un riesgo que cerrar o un servicio que ofrecer.
Atender una sola de estas áreas ya justifica la plataforma. Atenderlas todas, bajo tu marca, es lo que convierte a tu despacho en el sitio del que no se van.
La diferencia entre parafrasear la ley y demostrarla.
La mayoría de las herramientas "con IA" reformulan texto y suenan seguras. AIM ÆGIS hace lo contrario: enseña su razonamiento, cita el artículo concreto y comprueba cada afirmación antes de dártela.
Atlas: un agente que razona y lo demuestra
Descompone el problema, recupera las normas aplicables, detecta cuándo un control satisface varios marcos a la vez, y sintetiza la respuesta paso a paso. Cada respuesta lleva un índice de fundamentación: cuántas afirmaciones están verificadas. Si no puede respaldarlo, lo dice.
Un catálogo que se actualiza solo
Un agente vigila las fuentes oficiales a diario, lee cada novedad, extrae los pasajes citables y los verifica contra la fuente antes de incorporarlos. Lo que puede fundamentar con seguridad entra solo; lo dudoso, no. Sin intervención manual y dentro de la propia plataforma.
Todos fichan. Pocos pueden probar que nadie lo ha tocado.
Cada fichaje encadena con el anterior. Cada hora, la raíz de todos ellos se publica en abierto y un tercero le pone fecha. Y el paquete que entregas a la Inspección lleva dentro el programa para comprobarlo — sin pedirnos nada.
Para quien ficha: un enlace o una tarjeta, cero tecleo, y el único botón que toca. Para RRHH: el turno olvidado no se rellena solo, lo declara el trabajador con su motivo. Para la asesoría: la cartera entera de un vistazo.
Archívala hoy. Mañana podrás comprobar que no ha cambiado. Esa propiedad no se puede fabricar después.
No es una startup anónima. Es la división de software de un fabricante europeo.
AIM ÆGIS lo construye AIM, la división de software de una empresa tecnológica europea fundada en 1999: unas 30 personas, con producto propio vendido en más de 20 países. No es un proyecto de fin de semana — es ingeniería que ya opera en producción, aplicada a un problema nuevo.
Lo construimos porque conocemos el problema desde dentro. Una empresa europea con personal, proveedores y clientes en varios países acumula obligaciones que nadie te presenta juntas: protección de datos, jornada, igualdad, prevención, facturación, accesibilidad. Nosotros las cumplimos antes de convertirlas en producto.
Y por eso el producto está construido sobre una idea incómoda para el sector: una respuesta que no puedes comprobar no vale nada. De ahí que cada cita se verifique contra el texto oficial y que el resultado se enseñe, acierte o falle.
No es un chatbot con la ley pegada. Son agentes que razonan.
La mayoría de herramientas conectan un modelo de lenguaje a una base de plantillas y le llaman inteligencia artificial. Aquí el enfoque es otro: IA agéntica cognitiva. Agentes que reciben un objetivo, hacen el trabajo y responden de él como lo haría una persona.
Por eso Atlas no contesta de una sola vez: interpreta tu caso, consulta la base normativa, razona paso a paso y comprueba cada cita contra el texto oficial antes de enseñártela. Ese último paso es el que casi nadie da.
Lo construye AIM, división de software de una empresa tecnológica fundada en 1999: unas 30 personas, con producto vendido en más de 20 países. El producto es nuevo; la casa que lo hace, no.
Una plantilla no se inventa la ley. Tampoco se entera de que ha cambiado.
No es «inteligencia artificial contra abogados». Es un sistema que vigila, frente a un documento que envejece en un cajón.
Correcta el día que se escribió
Se redacta una vez y se vende cientos de veces. No alucina — pero nadie la vuelve a mirar cuando cambia la norma. El cliente se entera durante la inspección.
Correcta también mañana
El boletín oficial se lee cada día. Lo que te afecta llega a tu panel con su artículo y su fecha. Y lo que el sistema no puede verificar contra el texto oficial, se aparca en vez de publicarse.
Un asesor con ochenta clientes no puede leer el boletín cada día para los ochenta. No es competencia: son horas. Por eso esto no viene a sustituir a nadie — viene a darle a tu asesor la parte que ninguna persona puede sostener sola.
Construido para que un profesional le ponga su firma.
Cada afirmación del agente se contrasta con el catálogo. Si una cita no verifica, se marca; no se publica como verdad.
El catálogo se nutre del BOE y las fuentes oficiales europeas, con el artículo y la resolución detrás de cada punto.
Ves el razonamiento paso a paso y el grado de fundamentación de cada respuesta. Nada de cajas negras.
Tus datos y los de tus clientes, alojados en infraestructura europea (Ámsterdam). La inferencia de IA puede implicar una transferencia internacional, amparada por DPF y SCC; nunca reenviamos tu trabajo a terceros con otros fines.
No constituye asesoramiento jurídico. Es una herramienta profesional que documenta su fundamento para que tú decidas.
Lo que toda asesoría quiere saber.
¿Necesito ser técnico para implantarlo?
No. Lo desplegamos nosotros bajo tu marca, incluida la gestión del dominio si quieres. Tú te dedicas a tus clientes; de la tecnología nos ocupamos nosotros.
¿Mis clientes verán que es AIM ÆGIS?
No. Es marca blanca: tu logo, tus colores y tu dominio. Para tus clientes, es tu plataforma.
¿Cuánto cuesta?
Es un modelo de suscripción pensado para que el cumplimiento sea una línea rentable de tu despacho, no un coste. Lo dimensionamos contigo en la demo según tu cartera — sin permanencias sorpresa ni letra pequeña.
¿Y si el agente se equivoca?
Cada afirmación normativa se verifica contra el catálogo. Lo que verifica se marca como fundamentado; lo que no, se señala como tal en vez de presentarse como certeza. Esa honestidad es el núcleo del producto.
¿Esto sustituye a mi equipo?
No: lo multiplica. El agente hace el trabajo repetitivo y deja a tu equipo el criterio y la relación con el cliente — que es donde está tu valor.
¿Dónde están los datos de mis clientes?
En infraestructura europea. La operativa ocurre dentro de la plataforma y no reenviamos tu trabajo a terceros con otros fines.
¿Puedo probarlo sin hablar con nadie?
Sí, de dos formas y sin registro: pregunta lo tuyo a Atlas en vivo (responde con citas verificadas contra la norma) y haz el autodiagnóstico gratuito de tu empresa o de un cliente — con la base legal de cada obligación.
Ve a Atlas razonar sobre tu caso real.
Escribe una duda de cumplimiento y mira cómo responde: con el artículo exacto, cada cita verificada contra la base normativa y su índice de fundamentación a la vista — la métrica que ningún otro asistente legal te enseña. Sin registro.
3 consultas al día · Orientación informativa con base legal citada, no asesoramiento jurídico · No incluyas datos personales.
Que una inspección sea un trámite, no una amenaza.
80 marcos. Cada respuesta, con su artículo. Cada obligación, con su porqué. Para tu empresa o para toda tu cartera — esto es jugar en otra liga.